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{‘Eros (Cupido)’, Reloj de sobremesa. París, hacia 1855.} Fotografía digital, impresión lambda. La inteligente decisión de representar al dios del amor como niño o adolescente evita la necesidad de atribuirle un sexo definido. Quizá un ‘Eros transexual’ sería su forma más acertada en la actualidad. (Fotografía de Javier Rodríguez)

{‘Eros (Cupido)’, Reloj de sobremesa. París, hacia 1855.} Fotografía digital, impresión lambda. La inteligente decisión de representar al dios del amor como niño o adolescente evita la necesidad de atribuirle un sexo definido. Quizá un ‘Eros transexual’ sería su forma más acertada en la actualidad. (Fotografía de Javier Rodríguez)

{‘Cristo yacente’, 1667-1700.}   El perizonium o ‘paño de pureza’ presente en las representaciones de todos los cristos crucificados certificaba la humanidad del hijo de Dios, que debía cubrir su sexo como cualquier hombre. Objeto susceptible entonces de convertirse en reliquia, y finalmente, en fetiche. (Fotografía de Javier Rodríguez)

{‘Cristo yacente’, 1667-1700.} El perizonium o ‘paño de pureza’ presente en las representaciones de todos los cristos crucificados certificaba la humanidad del hijo de Dios, que debía cubrir su sexo como cualquier hombre. Objeto susceptible entonces de convertirse en reliquia, y finalmente, en fetiche. (Fotografía de Javier Rodríguez)

Fotografía de Javier Rodríguez

Fotografía de Javier Rodríguez

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{‘The kiss’, Peter Behrens. 1898.} Además de acto íntimo o erótico, el beso es ante todo un acto político, y puede tanto sellar un compromiso como proponer una declaración. (Fotografía de Javier Rodríguez)

{‘The kiss’, Peter Behrens. 1898.} Además de acto íntimo o erótico, el beso es ante todo un acto político, y puede tanto sellar un compromiso como proponer una declaración. (Fotografía de Javier Rodríguez)

Fotografía de Javier Rodríguez

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{‘Jeune Fille’, hacia 1820} Los estereotipos de lo femenino y lo masculino permanecen profundamente arraigados aún hoy, pero están poco a poco siendo desafiados, como lo fueron anteriormente los estereotipos de clase o raza. (Fotografía de Javier Rodríguez)

{‘Jeune Fille’, hacia 1820} Los estereotipos de lo femenino y lo masculino permanecen profundamente arraigados aún hoy, pero están poco a poco siendo desafiados, como lo fueron anteriormente los estereotipos de clase o raza. (Fotografía de Javier Rodríguez)

Fotografía de Javier Rodríguez

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{‘Las tres Gracias’. Reloj de sobremesa. París, hacia 1767} Como representación de las virtudes femeninas, las tres Gracias fueron frecuentemente una excusa en el arte occidental para el regocijo de observadores masculinos, y de alguna manera, mitificó.  (Fotografía de Javier Rodríguez)

{‘Las tres Gracias’. Reloj de sobremesa. París, hacia 1767} Como representación de las virtudes femeninas, las tres Gracias fueron frecuentemente una excusa en el arte occidental para el regocijo de observadores masculinos, y de alguna manera, mitificó. (Fotografía de Javier Rodríguez)

Fotografía de Javier Rodríguez

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