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Casa de música...

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Paseando junto al park del Clot, Barcelona...Kim Bertran Canut.

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¡Ah, viajar! Qué nutrido paisaje de idiosincrasia y color, de especias africanas y músicas étnicas ¿qué sentido no percibimos? Desde que llegamos a esta tierra, no dejamos de acumular olfatos y regueros de pólvora emocional, que en cualquier desprevenido instante estalla  en el interior más profundo…y se produce el milagro del recuerdo.

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Aquellos zancos de la niñez… Zoo de Barcelona.

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En el "Sidecar" años 80 de la barcelona postraumática, por fin la llegada de la transición...En ocasiones dudamos de nuestra realidad, de nuestro sueño y no estamos seguros de haber vivido

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La música nos trae la sensibilidad, el recuerdo emocional del ayer, al presente, emergiendo como una ráfaga de viento entre susurros de tempestad…

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Plaza de Catalunya...

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Torre de Agbar, Barcelona.

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La vida, la nuestra, la de estos muñequitos que serpentean a menudo estúpidamente por una necrópolis, con la única luz de los huesos de los muertos jugando a vivir realidades que jamás existieron…

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El niño de la bicicleta, en el recinto del templo de la Sagrada Familia...Kim Bertran Canut.

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