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Ashu es el pequeño de 5 hermanos. Hoy nos enseña, feliz, el uniforme del cole: Es el símbolo de su nueva vida, en la que está empezando a leer, escribir, a hablar inglés...  Ahora podrá soñar con nuevos futuros. ¿Qué querrá ser de mayor?¿Médico?,¿Profesor?... Sea lo que sea, ahora será más fácil.
Atabo tiene 9 años y, por primera vez, va al colegio.  Pertenece a una tribu semi nómada del norte de Kenia, que se mueve por el terreno en función del agua.  Al tener fuentes de agua potable cerca, las tribus están más tiempo asentadas en el mismo sitio y todos los niños, como Atabo, pueden ir al colegio.  En AUARA, queremos que esta historia se repita cada vez más y que ningún niño del mundo dependa del agua para ir al colegio.
Abdu es un fenómeno. Tiene 10 años y vive en una ciudad llamada Asayita, en Etiopía. Durante la semana va al colegio, y por las tardes trabaja transportando bidones de gasolina en su bici. Trabaja duro, y ha podido comprarse una segunda bici, que alquila a sus amigos. Con el dinero que gana, se va los sábados en la primera furgoneta de la mañana a ver a su madre, que está internada a 80 km porque tiene VIH. Le lleva algo de comida, dinero, y una tarjeta de teléfono para poder hablar con…
Lobashó, de unos 55 años, es jefe de una pequeña aldea de 300 habitantes, Dedougou, en Burkina Faso.  Hace unos años, la vida en este pequeño pueblo cambió por completo, con la construcción de un pozo por parte del gobierno. Pero el sueño se rompió junto con la bomba de éste y ahora, como antaño, tienen que volver a los antiguos pozos, excavados a mano en el terreno, en los que se acumulan todos los residuos de la lluvia.  En ‪#‎AUARA‬, no solo construimos pozos, también los mantenemos.
Imani pertenece a una tribu seminómada de los Turkana. Su día a día transcurre entre el ganado. Su ruta: la necesaria para encontrar agua para su familia y que las cabras y camellos de su padre puedan beber.  ¿No sería todo mucho más fácil con un pozo?
Kibwe tiene 9 años y vive en un poblado entre montañas en el norte de Kenia. La escasez de lluvias en la zona hace que toda la tribu tenga que moverse en función del agua, haciendo imposible la escolarización de los niños como Kibwe, ya que cada día están en un lugar diferente, generalmente lejos de la escuela local.
Proyecto con Manos Unidas: instalaremos un pozo de agua con bomba manual en la escuela de Tamarou en Benin. A partir de ahora, los alumnos de la escuela primaria de Tamarou (Benin) y todo el poblado, tendrán acceso a agua potable. Los niños ya no se saltarán días enteros de colegio por ir a buscar agua a kilómetros de distancia. Además, más de 11.000 personas podrán cocinar, lavar o beber sin miedo a las enfermedades que, hasta ahora, podían contraer con el agua que consumían.
Khamisi y Sefu son niños pastores del norte de Kenia. Su día a día consiste en buscar agua para los rebaños de los que se tienen que ocupar. Su responsabilidad es enorme, pues de todos y cada uno de estos animales depende su familia.  Con acceso a agua potable para su poblado y para los animales, sus largas caminatas por el desierto se terminarían. Irían al colegio, jugarían, soñarían con ser médicos, enfermeros, profesores... volverían en definitiva, a ser niños de 10 y 12 años.
Akina tiene 13 años, vive en Turkana, en la frontera con Etiopía.  El día que fue tomada esta foto, toda la tribu estaba reunida, ya que un pequeño equipo médico estaba revisando el peso de los niños más pequeños, para controlar la desnutrición y poder tratarla a tiempo.  A Akina ya no le tocaba el control, pero no apartaba la mirada de unas enfermeras que pesaban a un niño cerca suyo. Su mirada era la de alguien que está viendo, algo nuevo y concentrada se imagina que ella es la enfermera.
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